QuiÉn no se ha topado alguna vez con un tirano que pronuncie estas frases: “se hará como yo diga”, “si no es conmigo no irás con nadie”.

¿Te resultan familiares verdad?

También son comunes las “Nada sirve en mí” o “Siempre estaré sola” Así como estas, son muchas las expresiones que utiliza alguien que está empleando un pensamiento dicotómico. Pero ¿Qué es?

¿Qué es el Pensamiento Dicotómico?

Para que se entienda más claramente, un individuo con pensamiento dicotómico es aquel que no es capaz de apreciar los puntos medios de las situaciones y establece soluciones a problemas bajo criterios pocos o nada flexibles.

Su visión de la vida, se vuelve resumida a respuestas como: “si” o “no”, “siempre” o “nunca” llevando todo a un posición bastante extrema e individualista que a la final lo termina enfureciendo haciendo que se enfrente a todo el mundo, o deprimiendo, logrando que se siente ahogado en sí mismo por tanta exageración.

El pensamiento dicotómico es típico de una personalidad autoritaria

Debes saber, que las personas que viven bajo esta forma de pensamiento se caracterizan por tener baja autoestima, inseguridad personal e incluso una mentalidad primitiva y narcisista por lo que, no son capaces de negociar nada y terminan imponiendo sus opiniones o deseos sin importar el punto de vista ajeno.

Además, no pueden ver la realidad por completo de las cosas ya que limitan sus observaciones a tan solo dos opciones para elegir: es “esto” o “aquello” nada más.

¿Puedo yo tener alguna vez un pensamiento de este tipo?

Normalmente, todo el mundo se encuentra propenso a tener pensamientos de este tipo, sobre todo cuando se es niño. Pero, a medida que se alcanza la madurez, esto debería ir cambiando puesto que el individuo ya alcanza a comprender que nada en la vida es tan rígido y que es necesaria la flexibilidad para mantener un estado emocional saludable. Sin embargo, quienes no lo logran viven en constante lucha con el mundo y consigo mismos.

¿Cómo afecta el pensamiento dicotómico a tu entorno?

Obviamente, quien maneja este tipo de pensamiento no observa las situaciones a su alrededor como realmente son. Se pierde de observaciones, criterios y reflexiones que realmente ayudan a cambiar la perspectiva ante los problemas con tal de mantener su postura rígida, y por supuesto, esto se vuelve un problema para encajar en sociedad.

Quien lidia con personas de pensamiento dicotómico tienen una fuerte tarea de paciencia por llevar a cabo al tener que discutir continuamente con alguien que se cree dueño de la verdad absoluta y no da espacio a puntos medios.

La flexibilidad para frenar el pensamiento dicotómico

Realmente, ver todo solo en “blanco” o “negro” y no apreciar los grises puede ser muy amargo, ya que la persona no solo restringirá a los demás sino que también se restringirá a si mismo absteniéndose de hacer cosas o cambiar de opinión por no dar su brazo a torcer.

Esta forma de pensar no es considerada una enfermedad, simplemente es un tipo de distorsión que puede tener bases en una educación quizás muy severa o en ciertos prejuicios.

Entonces, lo más conveniente para corregir esto sería cambiar de actitud, pero aquello solo se logrará si la persona así lo quiere. El primer paso que debe dar es aceptar que siempre hay muchos caminos para afrontar las cosas y que no todo está preestablecido.

Que la vida es intensamente cambiante, por lo que la ruta más sensata, es mantenerse con una mentalidad completamente abierta, flexible y dinámica que le permita tener una mejor adaptación a las situaciones.

Sin embargo, en estos casos, lo más aconsejable es la asistencia a terapia o la autocorrección mediante ejercicios de reflexión y meditación que permita frenar los pensamientos dicotómicos.

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