¿Realmente me escuchas o sólo estás oyéndome? Esta es la pregunta que se le suele hacer a aquellos que intentan sostener una charla con alguien más, pero que realmente, no están prestando la debida atención; en pocas palabras, no emplean una escucha activa.

¿Qué es la escucha activa?

Cuando hablamos de escuchar activamente, nos referimos al nivel de entendimiento que muestra un oyente al mensaje de su hablante abarcando, no solo la parte cognitiva sino también la emocional.

Quien aplica este método comunicacional realmente atiende la necesidad más profunda del corazón humano que es: ser escuchado sinceramente. Además, es capaz de comprender los problemas, deseos y emociones de los que le rodean más fácilmente.

Cinco malos estilos para escuchar

Comúnmente, en las conversaciones, son pocos los que verdaderamente prestan atención a lo que se dice. De hecho, la gran mayoría de las personas solo quieren hablar y hablar, pero, cuando llega su turno de escuchar, aplican estilos poco apropiados que no permiten una comunicación eficiente y hasta pueden causar mal entendidos.

Veamos cuales son los malos estilos para escuchar.

Distraerse

Es cuando la persona no presta atención alguna a lo que le están diciendo, puesto que sus pensamientos están en otro lado. Es normal distraerse en ciertos periodos, pero, permanecer constantemente distraído puede ser notorio y perjudicial para establecer buenas relaciones.

Fingir que se escucha

Es una de más utilizadas y consiste en responder con expresiones como: “ajá”, “ok”, “te entiendo” pero no se está prestando real atención a lo que se está diciendo, pudiendo contestar afirmativamente a cualquier cosa.

Escuchar selectivamente

En este estilo, la persona solo toma en cuenta la parte de la charla que le interesa. Por ejemplo, si una amiga dice: “Mi novio termino conmigo porque se mudó lejos para estudiar en una nueva escuela” la respuesta selectiva a eso podría ser ¿Cuál escuela? ¡Yo ando buscando una! Desechando por completo la verdadera intención de la plática que era el desamor de la amiga.

Escuchar solo a palabras

En este caso, si se presta atención a lo que se dice, más no se captan las verdaderas intenciones de la expresión, puesto que no se pone cuidado a las emociones de quien habla. Por ejemplo, si una amiga pregunta: ¿eres buena en matemáticas verdad? Y respondes simplemente un “si” seguramente, no estés observando que en realidad quisieron pedirte ayuda para estudiar en conjunto.

Escuchar de forma egocéntrica

Es cuando escuchamos al otro, pero solo respondemos desde nuestro punto de vista sin importar demasiado la opinión del otro. Es como charlar teniendo una competencia donde cada quien solo se preocupa por decir lo que necesita y nada más. Ejemplo, “mi día de ayer fue terrible, nada me salió como esperaba” y se responde: “te aseguro el mío estuvo peor, me sucedió de todo”.

Escucha activa: ¿Cómo hacerlo genuinamente?

Si lo que deseas es gozar de un estilo comunicacional más eficiente, es hora de que comiences a renovar tus habilidades de escucha y observes resultados.

Para hacerlo, solo tienes que aprender a prestar atención; no solo a lo que te dicen con las palabras, sino a lo que no te dicen con el corazón ¿Cómo es eso?

Se trata, de que uses la empatía como medio para escuchar, dándote a la tarea de no solo utilizar tus oídos sino también tu mirada e incluso tu intuición para entender cuál es el mensaje verdadero que la otra persona te quiere transmitir. Cuando logras esto, eres capaz de ponerte en los zapatos del otro y de dar mejores respuestas a sus peticiones.

Beneficios de la escucha activa en las relaciones interpersonales

Con el empleo de la escucha activa, tus relaciones interpersonales se vuelven más sinceras y constantes, puesto que no hay nada más agradable que una persona que exprese una genuina atención a nuestras situaciones o puntos de vista.

Bajo este método, primero buscas entender y luego ser entendido, cosa que permite una retroalimentación constante ya que, quien cultiva la capacidad de escucha, aprende de las situaciones ajenas y siempre se mantiene alerta.

Por último, hay personas que solo quieren ser escuchados como un medio para desahogarse, entonces, es allí donde los consejos o recomendaciones precipitadas quedan fuera de lugar.

Procura dar un consejo solo cuando te lo necesiten o incluso, puedes usar frases como: “me permites darte una recomendación” o “Quieres que te sugiera algo”, te aseguramos que hacerlo de esta manera será mucho más respetuoso y tu hablante lo agradecerá volviendo a buscarte para platicar.

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