Es normal que en la vida cotidiana nos enfrentemos a un sinfín de requerimientos por parte de los demás, quienes apelan a nuestra buena voluntad para solicitar que hagamos algo pero, ¿Qué pasa si lo que piden no va acorde con nuestras creencias?

¿Te cuesta negarte o aceptas por presión? Si tu respuesta interna ha sido un triste “no sé cómo decir que no” es momento que aprendas cómo ser asertivo.

¿Qué es ser asertivo?

Cuando hablamos de asertividad, nos referimos a una forma de lenguaje en donde la persona no entrega el poder de decisión a los demás sino a sí mismo y logra expresar sin temores sus deseos u opiniones.

Aquí la buena autoestima, el uso de la palabra y la seguridad personal toman la batuta para decir sin ningún tipo de culpa expresiones como: “lo siento, pero esto no me agrada” o quizás un “no puedo, tal vez otro día”.

La idea, es que el individuo programe su mente en la norma de que no puede ceder a las peticiones de todos y que lo más sensato es apegarse a sus valores antes que nada.

¿Por qué nos cuesta tanto decir no?

Un motivo común, son esas personas con una gran necesidad de aceptación social, que acceden a cualquier demanda con tal de ser tomados en cuenta y así sentir que pertenecen a un grupo.

Entonces, decir “no” implica obtener alguna negativa o descontento por parte de la otra persona que quizás propicie un distanciamiento y aquella acción es insoportable para ellos quienes desean profundamente encajar.

Otra causa, es tener una actitud sumisa frente al mundo y vivir para agradar a todos. Es ese tipo de personas que aceptan todo tipo de peticiones con tal de no quedar mal con nadie y descuidan incluso sus propias prioridades con tal de complacer a los demás. Obviamente, vivir desde esta óptica solo deja un hilo de inestabilidad donde se vive para complacer y no se toma nunca el control.

¿Cómo comenzar a ser asertivo?

Sin duda, el aprender a ser asertivo significa que se marcarán prioridades y que el individuo se mostrará firme ante ellas aprendiendo a decir “basta, lo que yo quiero también es importante” y realmente un ambiente diferencial se notará después de eso.

Para dar los primeros pasos en el mundo de la asertividad, lo primero que debes hacer es iniciar por cosas pequeñas. No contestar una llamada que realmente no deseas atender, negarte a un invitación a salir que coincida con el horario que estableciste para estudiar o decirle a tu novio o novia que en realidad no te gusta el cine sino la playa.

El caso, es que al hacer estos pequeños actos verás cómo te sientes y luego, al sentir lo liberador que es, llegues a un: esa carrera profesional no es para mí, merezco una mejor novia así que “no quiero estar contigo” o “no es correcto lo que dices, por qué debo creerte”.

¿Qué beneficios me traerá ser asertivo?

El beneficio más grande de ser asertivo, es que serás dueño de tu propia vida y serás menos propenso a que otras personas te usen o manipulen a su antojo. No descuidarás tus propias metas por estar ocupado cumpliendo la de los demás ni tu autoestima seguirá sufriendo los bajones de siempre someterte al sufrimiento interno de tener que hacer cosas que realmente no deseas por miedo a decir que no.

Aunque parezca mentira, son muchos los individuos que viven en una relación tormentosa, soportan un jefe abusivo o lidian con personas tóxicas por bastante tiempo o hasta toda la vida por no aplicar técnicas para ser asertivo y comprender que hacer valer sus derechos es una cuestión de dignidad que debe prevalecer ante cualquier escenario.

Pasos para ser asertivo y ganar autoestima

Para facilitarte la tarea, te dejaremos aquí algunos pasos para lograr ser asertivo de manera efectiva a través de pequeños actos que harán el proceso sea lento pero con resultados inequívocos.

Incorpora la palabra “no” en tu vocabulario

Un paso clave para ser asertivo es aprender a decir que no, entendiendo desde lo más profundo de tu ser, que tienes derecho a hacer valer tus necesidades, opiniones, sentimientos y prioridades primero por sobre la de los demás.

Claro, esto no implica negarte a cumplir con tus responsabilidades o ser un rebelde sin causa, se trata de expresarte o negarte a hacer cosas que vayan en contra de tus principios sin humillar a nadie.

Vence la culpa

Detrás de la eterna sumisión a todo se encuentra una sensación de culpabilidad que te acompaña cada vez que no aceptas una solicitud, no puedes acompañar a alguien, das tu opinión que otros no comparten o crees en algo distinto.

Sólo debes esforzarte por entender que cada quien tiene una personalidad y gustos diferentes por lo que no siempre coincidirás con el resto.

No confundas asertividad con agresividad

Negarte a ciertas cosas no implica ser agresivo o grosero con los demás. Cosas como “no quiero que me acompañes, vete” no es lo que se quiere. Una ejemplo asertivo para decirlo sería: “gracias por ofrecerte a acompañarme pero es necesario que vaya sola” ¿La diferencia es grande no crees?

Se empático y asertivo a la vez

Al momento de dar tú opinión sobre alguna cuestión, debes procurar no ser hiriente con las personas. ¿Qué queremos decir con esto?

Que habrán situaciones especiales en las que tus observaciones deberás manejarla con mucho tacto sin caer en la mentira. Ejemplo: si tu madre hace una torta y su sabor no es muy bueno ¿Qué le dirás? “mamá no me gusto esta torta, no tienes talento para eso”.

Esto puede herir sus sentimientos. Lo asertivo sería “ha quedado muy bien pero estoy segura que puedes hacerla mejor”.

Utiliza un buen lenguaje

La clave de la buena asertividad está en la manera de decir las cosas. No puedes dejarte pisotear, humillar o callar tus opiniones pero tampoco pero puedes ser insultante, agresivo o descortés.

Utilizarás toda la educación y el tacto posible para de forma sincera decir lo que piensas.

Se asertivo con inteligencia

En ciertas ocasiones, ser asertivo con algunas personas no te será de utilidad. Algunos individuos no razonan de forma normal y querrán imponer sus requerimientos a la fuerza; cuando esto suceda, solo queda ignorar si se trata nimiedades o en casos extremos, hacer valer tus derechos con mayor ahínco.

Por ejemplo: un marido golpeador que este obsesionado con su mujer no modificará su conducta violenta con un lenguaje asertivo.

Será necesario aplicar medidas correctivas más drásticas para alejarlo, pero bajo ningún concepto debe continuar la sumisión y la asertividad sólo servirá para que ella acepte esa realidad.

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